La capital de Coahuila, alguna vez reconocida internacionalmente como la ciudad del «clima ideal», enfrenta hoy una emergencia climática sin precedentes.
Magdalena Guardiola/ República
Saltillo, Coah.- En tan solo una década, la región ha pasado de ser un refugio templado a registrar temperaturas extremas que superan los límites de seguridad global, mientras sus barreras naturales desaparecen ante la falta de acciones contundentes de las autoridades. De acuerdo con Alejandro Argüelles Flores, director de la asociación Apoya Tu Bosque Local, los registros de los últimos diez años muestran que cada año ha sido más caluroso que el anterior. La situación en la región es crítica: mientras el Acuerdo de París establece como meta no superar un incremento de 1.5 grados en la temperatura global, Saltillo ya registra un aumento de 3.8 grados.»Estamos reprobados lo que le sigue», advierte Argüelles, señalando que incluso en pleno invierno se han registrado temperaturas de hasta 35 °C, una cifra que anteriormente no se alcanzaba ni en verano. El aumento de la temperatura está directamente relacionado con la devastación de los ecosistemas locales. Se estima que se ha perdido más del 70% de la masa forestal de las montañas que rodean y protegían a la ciudad. Esta pérdida ha dejado a Saltillo vulnerable ante el semidesierto, eliminando los beneficios de regulación térmica y captura de contaminantes que brindaba el bosque. La crisis hídrica es igualmente alarmante. De los 300 manantiales permanentes que existían en la zona, actualmente solo queda uno. La falta de bosque impide que el agua de lluvia se infiltre para recargar los mantos acuíferos; en su lugar, el agua se escurre, inunda la ciudad y se pierde. Las precipitaciones también han sufrido un golpe drástico, cayendo de 600 mm anuales a apenas 200 mm en los mejores casos. Argüelles critica duramente la gestión urbana y ambiental de las autoridades. Señala que el crecimiento de la ciudad no ha sido eco-sustentable, contando apenas con un 3.5% de áreas verdes, cuando los estándares internacionales exigen un mínimo del 15%. Además, denuncia que las acciones de las instituciones no han sido proporcionales a la magnitud del desastre. Mientras se requieren reforestaciones masivas de millones de árboles anuales, las autoridades suelen realizar actos «simbólicos» que no revierten el daño. «Aquí vamos como 30 años retrasados», afirma el experto, explicando que mientras en otras partes del mundo se está retirando el concreto para recuperar lo natural, en Saltillo se sigue priorizando el pavimento y el desarrollo urbano de hace cuatro décadas.El desequilibrio ambiental ya cobra factura. Los árboles, estresados por la falta de humedad y la ausencia de «horas frío» en invierno, son ahora más propensos a plagas y enfermedades. Por otro lado, la fauna silvestre, al perder sus fuentes de alimento y agua por los incendios y la sequía, se ve obligada a bajar a la zona urbana para sobrevivir. El llamado de los especialistas es urgente: se requiere recuperar el bosque no por estética, sino por necesidad de salud pública y supervivencia. La recomendación para la ciudadanía es empezar desde el hogar plantando árboles nativos, mientras se exige a las autoridades una planeación urbana que abandone el exceso de concreto y regrese a lo natural.






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