El desastre ecológico de este cuerpo de agua ubicado en la región Carbonífera de Coahuila, no es un hecho aislado, otras mortandades de peces se han registrado en lagos artificiales y arroyos del Sureste y Norte del estado.
Magdalena Guardiola/ República
Sabinas, Coahuila. – Una nueva emergencia ecológica ha puesto en jaque al río Sabinas, donde una mortandad masiva de peces ha encendido las alarmas sobre los niveles de contaminación por metales pesados y microplásticos. El escenario es desolador: miles de ejemplares de mojarras y bagres, especies conocidas por su alta resistencia, han aparecido sin vida tras las recientes lluvias torrenciales que azotaron la región.
José Dávila Paulín, titular de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), explicó que el incremento del caudal provocó el arrastre de sedimentos que quedan en suspensión, lo que sofoca a los peces al impedirles respirar. Sin embargo, la mayor preocupación radica en la carga química que el agua arrastra a su paso.
Dávila Paulín advirtió que el río está recibiendo aceites, hidrocarburos, detergentes y aguas residuales no tratadas que alteran drásticamente su química. «El río actúa como sistema circulatorio y arrastra lo bueno y lo malo; esta mezcla reduce el oxígeno y eleva los tóxicos», señaló el funcionario.
Se estima que hace aproximadamente cinco años, el cauce natural del río Sabinas fue severamente afectado por la actividad de una empresa minera. Esta alteración ha dificultado la resiliencia del ecosistema, un problema que incluso ha llegado al Poder Legislativo, donde se ha solicitado a la SEMARNAT y a la PROFEPA obligar a las mineras a restaurar el equilibrio hídrico de la zona para evitar que se sigan acumulando sedimentos y desechos industriales.
A pesar de la gravedad de la situación, el titular de la CONANP reconoció que las autoridades médico-ambientales carecen de estudios de salud actualizados sobre el estado de los peces en los tramos más afectados por las descargas urbanas e industriales.
El riesgo latente es la acumulación de metales pesados, que se transmiten de célula a célula y tienen efectos a mediano y largo plazo en el cuerpo humano, además de la presencia de microplásticos que ya han sido detectados incluso en el torrente sanguíneo de las personas. Ante esta incertidumbre científica, el llamado de las autoridades es tajante: evitar por completo el consumo de peces extraídos de este río.
Un problema recurrente en Coahuila
La crisis del río Sabinas se suma a una cadena de incidentes ambientales en el estado. Cabe recordar que hace apenas un mes, el arroyo Las Vacas en Ciudad Acuña registró una mortandad similar derivada de la contaminación; mientras que hace siete meses, el lago de la Ciudad Deportiva de Saltillo sufrió un episodio de muerte de fauna acuática debido a la polución y la falta de oxigenación del agua (información proporcionada en la solicitud).
Expertos y habitantes locales urgen a las autoridades a realizar un monitoreo constante de la calidad del agua y a intensificar las inspecciones a las fuentes de contaminación en toda la cuenca para evitar que la vida en el río desaparezca definitivamente






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