Las elecciones constituyeron un veredicto a nivel nacional sobre el turbulento segundo mandato de Trump
REPÚBLICA/AFP
Washington, Estados Unidos.- Los demócratas ganaron la Cámara de Representantes y quedaron a un paso de hacerse con el Senado, en una ola electoral de mitad de mandato que cobró fuerza este martes, con visos de desplazar a los republicanos y suponer un contundente rechazo a la controvertida presidencia de Donald Trump.
La CNN y la CNBC proyectaron una mayoría demócrata en la Cámara de Representantes, lo que otorga a la oposición la capacidad de bloquear la agenda legislativa de Trump e iniciar investigaciones exhaustivas sobre su administración durante los dos últimos años de su mandato.
Las elecciones constituyeron un veredicto a nivel nacional sobre el turbulento segundo mandato de Trump; el descontento por el costo de vida, los aranceles y la guerra de Estados Unidos contra Irán —que ha provocado un fuerte aumento en los precios del combustible— pesó en contra de los republicanos, mientras los índices de aprobación de Trump se mantienen cerca de mínimos históricos.
En una de las mayores sorpresas de la noche, la pediatra demócrata Annie Andrews derrotó a Darline Graham en Carolina del Sur, según las proyecciones de los medios.
Graham contaba con el respaldo de Trump y había sido designada para sustituir a su hermano, el veterano senador republicano Lindsey Graham, tras el fallecimiento de este en julio. Los demócratas no habían ganado una elección al Senado en este estado sureño, profundamente conservador, desde 1998.
Esta victoria se produjo tras otra derrota republicana en el Senado, esta vez en Carolina del Norte, donde el popular exgobernador Roy Cooper venció a un candidato elegido personalmente por Trump.
Los demócratas también retuvieron escaños cruciales en el Senado en Georgia —donde Jon Ossoff, una figura en ascenso dentro del partido, logró la reelección— y en Nuevo Hampshire, donde Chris Pappas se convirtió en el primer hombre abiertamente gay elegido para la cámara.
Los republicanos llegaron al día de las elecciones con una mayoría de 53 a 47 en el Senado, lo que significaba que los demócratas necesitaban obtener cuatro escaños adicionales para hacerse con el control. Tras haber arrebatado dos escaños a los republicanos, la batalla por la cámara alta seguía sin resolverse.
– Advertencia de una «ola azul» –
Pero el impulso estaba del lado de los demócratas.
Los resultados en la Cámara de Representantes ofrecieron más pruebas de la magnitud del revés republicano, con avances demócratas que penetraron profundamente en territorios habitualmente conservadores.
En un resultado clave que sirve como indicador, el demócrata J.D. Ford desbancó a la congresista republicana Victoria Spartz en Indiana, al ganar en un distrito en el que Trump se había impuesto por 17 puntos porcentuales en 2024.
Los analistas políticos habían interpretado una victoria inesperada en el distrito como una señal de alerta temprana de que los demócratas podrían estar encaminándose hacia lo que se ha denominado una «ola azul».
El partido también logró arrebatar a los republicanos un escaño en la Cámara de Representantes en Carolina del Norte, mientras que, en Florida, los resultados sugerían que la redistribución de los límites electorales no estaba dando los frutos que los republicanos esperaban.
En Georgia, la demócrata Keisha Lance Bottoms, exalcaldesa de Atlanta, ganó la gobernación; se convirtió así en la primera mujer negra elegida gobernadora en la historia de Estados Unidos, poniendo fin a 24 años de dominio republicano.
Incluso los éxitos republicanos llegaron tras momentos de incertidumbre, con resultados inusualmente ajustados. Byron Donalds, respaldado por Trump, ganó la gobernación de Florida —convirtiéndose en el primer gobernador negro del estado—, mientras que la republicana Ashley Moody retuvo un escaño en el Senado.
Ossoff calificó las victorias demócratas como un rechazo a la «depravación, corrupción e incompetencia» de Trump.
– Una Casa Blanca «desafiante» –
Un funcionario de la Casa Blanca declaró a la AFP que el ambiente en el entorno del presidente es «desafiante», y advirtió que Trump resistirá frente a la «izquierda radical», independientemente del resultado electoral.
«Prepárense», señaló el funcionario.
El control demócrata de la Cámara de Representantes facultará a los comités del Congreso para investigar la guerra con Irán, las deportaciones masivas y las acusaciones de corrupción, al tiempo que dificultará los esfuerzos de Trump por aprobar nuevas leyes.
Perder también el Senado pondría en riesgo la confirmación de sus candidatos judiciales y de los altos cargos de su administración.
Para los votantes, la campaña giró, en gran medida, en torno al costo de la vida cotidiana.
«El alquiler, los alimentos, las facturas de los servicios públicos y los impuestos a la propiedad siguen subiendo; quiero en el Congreso a personas que realmente hagan algo respecto a estos costos», comentó a la AFP Taylor Cook, un votante de 24 años de Los Ángeles.
Trump defendió su gestión en una última aparición televisiva el martes, elogiando sus aranceles, su política de mano dura en materia de inmigración y su campaña militar contra Irán.
«Tenemos que mantener a Estados Unidos grande. Ahora somos grandes. Hace dos años estábamos en una situación terrible», declaró a Fox News el político de 80 años.
Trump ya había contemplado la posibilidad de enfrentarse a un Congreso en manos de la oposición.
«Lo vetaré todo», afirmó en un pódcast publicado el lunes, aunque luego reconoció que, llegado el caso, podría negociar acuerdos con los demócratas.
















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